Principales beneficios del juicio oral en el proceso civil

Abogado egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, mención Cumlaude, funcionario del Poder Judicial Venezolano con experiencia en Derecho Procesal Civil y coordinador academico en Handbook.

Desde la antigüedad, los procesos judiciales en el ámbito civil han seguido el sistema escrito. Sin embargo, dicho sistema originó una gran insensibilidad por parte de los jueces en el momento de dictar sus decisiones. En efecto, al no tener contacto con las partes durante el juicio, se convertían en máquinas positivistas cuya sentencia no garantizaba realmente un proceso justo.

 

Es por ello y en aras de tener procesos civiles más humanistas y eficaces, que en muchos países se ha tratado de implantar el juicio oral para garantizar un mayor contacto del juez con los sujetos a los cuales debe administrar justicia. De manera que hemos realizado el presente artículo para explicar algunas características y beneficios del juicio oral en el proceso civil. Esperamos les guste.

Principales beneficios del juicio oral en el proceso civil

Sistemas procesales

En el ámbito procesal y desde el punto de vista general, existen dos (02) sistemas básicos: el sistema escrito y el sistema oral o mixto. Explicaremos cada uno de forma breve y sencilla para su mejor comprensión:

 

Sistema escrito

Conforme a la doctrina, el sistema procesal escrito consiste en que toda actividad u actos seguidos en el proceso judicial, sin excepción, se reducen a la expresión gráfica de la escritura, sea en un escrito o diligencia que contenga las peticiones del justiciable, o en un acta que refleja lo que de viva voz expresan los justiciables o los testigos y que sirve como medio de conservación y comunicación de la expresión procesal seguida en la causa sometida al conocimiento del juez. De allí que lo que no se encuentre en los autos no existe para el juez.

 

Es por ello que en este tipo de sistemas rige el principio dispositivo, o aquel en donde las partes son las que impulsan el proceso (salvo las excepciones previstas en la ley) y por ende el juez no puede actuar sino a petición de estas. Si dichas partes no actúan, el proceso no avanza, e inclusive se puede extinguir por el transcurso de un plazo (perención de la instancia o caducidad en algunos países).

 

De manera que el Juez no tiene durante el proceso contacto personal con las partes, sino con sus escritos y diligencias y en base a ellas emite su decisión. Es un proceso, como han afirmado algunos autores, poco humanistaya que generalmente en el sistema escrito priva el aspecto procesal y positivista, sobre el aspecto social y de justicia que debe existir en cualquier proceso judicial.

 

Diferencias con el sistema oral y mixto

De igual forma, este es un proceso lento, por cuanto a diferencia del sistema oral y mixto (cuya decisión debe dictarse de forma inmediata de forma oral, una vez concluida la audiencia respectiva), en este tipo de sistema se le otorga un plazo largo de tiempo para que el juzgador dicte su decisión de forma escrita en una sentencia, y lo que generalmente ocurre es que las mismas son dictadas fuera de su lapso legal (por la enorme cantidad de expedientes que poseen los despachos judiciales) y por ende se pierde (en muchas ocasiones) el interés de su materialización o ejecución por parte del justiciable por el tiempo transcurrido.

 

Sistema oral o mixto

Sobre este sistema es necesario hacer algunas precisiones. Actualmente en el derecho procesal civil, no existe un sistema totalmente oral. Es decir, aquel en donde no haya intermedio de la escritura por cualquier forma, sea promoviendo una prueba, una solicitud al juez, interponiendo la demanda, contestando la misma o en definitiva cualquier acto del proceso.

 

De modo que, y a los efectos del presente artículo, el sistema oral o mixto en este ámbito del Derecho, es aquel en donde predomina la realización de un sistema de audiencias orales presenciadas por el juez, basado en el principio de Inmediación y las cuales son el fundamento directo de la sentencia dictada por el juzgador en forma oral (dispositiva), la cual deberá extenderse de forma escrita en un lapso de tiempo determinado por la ley.

 

Cabe entender que la oralidad consiste en la utilización del sistema de signos fonéticos (lenguaje oral), en audiencias ante el juez, cuyos alegatos y pruebas son presentadas en las mismas. Algunos autores consideran que en la búsqueda de la verdad, la oralidad es el medio ideal para reproducir el hecho histórico, porque permite la verificación directa de los hechos y revela las actitudes falsarias, y por supuesto, propicia la comunicación entre todos los sujetos procesales.

 

Asimismo, se dice que un juicio es oral cuando hay un predominio de las actuaciones externas mediante la expresión oral sobre la palabra escrita, lo que desde luego no implica la supresión de las actuaciones escritas.

 

El Juicio oral en el proceso civil

El juicio o proceso judicial civil basado en la oralidad tiene como principios fundamentales la Inmediación del Juez, la concentración de las audiencias y la publicidad de los actos. Además de esto, combina la expresión oral con la expresión escrita, lo cual tiene una serie de implicaciones sobre el proceso que determinan no solo la forma en la que se va a llevar el  mismo, sino la forma de actuación de quienes intervienen en él, como son la actuación del juzgador, las partes y de los abogados.

 

En efecto, la influencia de la oralidad implica necesariamente modificaciones a la concepción que se ha tenido antiguamente del proceso civil escrito. Tal situación se justifica en que la comparecencia de las partes a las audiencias es vital para determinar el destino del proceso (distinto al sistema escrito donde las mismas no existen), aunado al poder que ejerce el juez sobre ellas.

 

De allí que en un proceso influenciado por la oralidad, el juez goza de verdaderos poderes disciplinarios de dirección y de instrucción que le permiten en cada una de las audiencias mantener el orden, auxiliar a las partes para definir correctamente el objeto del juicio, limitar el ámbito de discusión, rechazar pruebas inadmisibles y admitir aquellas que considere indispensables para la solución de la controversia, entre otros; situación no concebible en los sistemas escritos. El juez deja de ser un simple espectador y se convierte realmente en el director o protagonista del proceso. 

 

Las partes y su actividad en el sistema de oralidad

Este sistema oral necesita que la actividad de las partes se sustente en el deber de colaboración para la búsqueda de la justicia. De manera que los litigantes deben aportar los elementos e informaciones necesarias para la solución de la controversia. Es decir, que no solo implica la omisión de actuaciones que atenten contra los fines del proceso, sino además que actúen en concordancia con esos fines para alcanzar la justicia.

 

Este deber de colaboración o principio de moralidad se manifiesta en el cumplimiento de los requisitos de los actos procesales, en la no alegación de hechos falsos, en no omitir datos vitales para el proceso, en la asistencia puntual a las audiencias, y en general, en la omisión de conductas que atenten contra la búsqueda real de poner fin a la causa sometida al conocimiento del juzgador.

 

Beneficios y Ventajas del juicio oral

Entre los principales beneficios que origina la existencia de los juicios orales en contraposición al sistema escrito en el ámbito procesal civil, tenemos:

 

Celeridad y Eficacia

La existencia del juicio oral obliga a los jueces a dictar la dispositiva de la sentencia una vez concluya el debate oral. En efecto, a diferencia del sistema escrito (donde hay que esperar un largo período de tiempo para que sea dictada la sentencia), los juicios orales tienen mayor rapidez y eficacia y por ende son una forma más idónea para alcanzar la justicia en los procesos judiciales. Tal situación se justifica en la famosa frase: nada se parece tanto a la injusticia, como la justicia tardía. 

 

Procesos justos y humanistas

En los juicios orales, los jueces dejan de actuar de forma privada y ajena a las partes,  para convertirse realmente en los directores del proceso. Tal situación significa que el juez debe presenciar de forma ininterrumpida los debates orales y observar detalladamente la conducta desplegada por los sujetos procesales que intervienen en la causa y a los cuales debe emitir una decisión. Es decir, existe una interacción directa y personal del juzgador con las partes y por ende con mayor alcance para garantizar un proceso justo, humanista y apegado a los principios legales que rigen el actuar jurisdiccional.

 

Amplio poder de los jueces en la búsqueda de la justicia

Como explicamos supra, los jueces en los juicios orales tienen amplias facultades y potestades como directores del proceso sometido a su conocimiento. De manera esquemática, podríamos decir que los poderes del Juez en un proceso oral son directivos, ordenadores y sancionadores.

 

Son directivos, ya que él debe garantizar que durante todo el proceso judicial se cumplan las formalidades que establece la ley para su realización, y que las conductas asumidas por las partes se encuentren apegadas al ordenamiento jurídico vigente del país que se trate. Son ordenadores, ya que en caso de que exista algún rompimiento del hilo procesal durante el juicio, el Juez debe restituirlo por los mecanismos legales que le permite la ley.

 

Asimismo, son sancionadores, porque en caso de que exista alguna violación directa por alguna de las partes sobre las normas legales imperantes para el juicio en curso o que exista un irrespeto a la majestad de la justicia por su conducta, deberá imponer las sanciones o correctivos necesarios para evitar que las mismas sean repetidas.

 

Dichas potestades son ejercidas no solo en las audiencias, sino durante todo el proceso hasta su definitiva conclusión.  Igualmente, el Juez debe asumir un rol activo mediante el ejercicio de esos poderes para evitar que las audiencias y el propio proceso se convierta en una guerra de litigantes (concepción antigua del derecho), y que realmente persiga la búsqueda de la verdad y la solución del conflicto.

 

Conclusión

De todo lo anterior podemos concluir que el juicio o proceso judicial civil basado en la oralidad combina la expresión oral de las partes con la expresión escrita, lo cual tiene una serie de implicaciones sobre el proceso que determinan no solo la forma en la que se va a llevar el  mismo, sino la forma de actuación de quienes intervienen en él, como son la actuación del juzgador, las partes y de los abogados; en donde el juez actúa como un verdadero director e impulsa un proceso más humanista con una interacción personal con los sujetos procesales y apegado a su rol de búsqueda de la verdad en las causas sometidas a su conocimiento.

 

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