La Moral y el Derecho Consideraciones generales - Sociedad

La Moral y el Derecho: Consideraciones generales

Abogado egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, mención Cumlaude, funcionario del Poder Judicial Venezolano con experiencia en Derecho Procesal Civil y coordinador academico en Handbook.

En otros artículos como en el de Derecho Natural y Derecho Positivo,  explicamos que el Derecho, al ser un conjunto de normas jurídicas que regulan conductas humanas para vivir en sociedad, tenía múltiples clasificaciones, tomando en consideración el órgano que la promulga (derecho positivo) o la propia naturaleza humana (derecho natural).

 

Ahora bien, es muy común en el ser humano, otorgar calificaciones subjetivas a los actos o conductas que realiza por sí mismo o por terceras personas (actos buenos o malos). Estos pueden tener una gran relación con la clasificación estudiada en su oportunidad y por ende actúa un concepto. La doctrina la ha denominado como Moral o Moralidad y será objeto de estudio en el presente artículo, debido a su relevancia. Esperamos sea de ayuda.

La Moral y el Derecho: Consideraciones Generales

Nociones Básicas de la Moralidad

Siguiendo la doctrina del ilustre autor Luis María Olaso en su libro Curso de Introducción al Derecho-Tomo I, la moralidad puede ser definida como:

La bondad o malicia de los actos humanos, determinada respectivamente por su conformidad o disconformidad con el orden moral. 

Asimismo, afirma el autor que la moralidad de un acto depende: de lo que es el acto en sí (objetividad del acto), la finalidad del mismo y las circunstancias que lo acompañan. De allí que para que un acto humano, en términos generales, cumpla con el orden moral, debe por su naturaleza estar conforme con los estándares sociales desde el punto de vista objetivo. Debe por su finalidad ocasionar un bien y ser conveniente a la persona humana integralmente considerada y tiene que ser realizado con conocimiento y conciencia de sus resultados.

 

Ejemplo

Como ejemplo, podemos establecer que si observamos a una persona comprar un arma de fuego, diremos que está haciendo un acto bueno. Esto debido a que la realización de la venta con todos los parámetros de ley, es un acto objetivamente bueno. Sin embargo, si nos enteramos que la compra se hizo con la finalidad de asesinar brutalmente a un hombre, podremos afirmar que esa finalidad desde el punto de vista subjetivo es mala. Esto a pesar de que el acto en sí cumplía con los estándares sociales y por ende se convierte en un acto inmoral

 

Sin embargo, debemos insistir que el concepto de moralidad en los actos humanos, depende de la visión social que se tenga y el análisis que se haga del mismo. Al ser un aspecto subjetivo de la conducta humana, puede ocurrir que para algunos el acto considerado como inmoral no lo sea, conforme a determinados parámetros.

El Orden Moral y el Orden Jurídico

Orden Moral

En primer término, el orden moral es el conjunto de relaciones que deben mantener los seres y elementos morales con arreglo a un principio superior de perfección que las determina para convivir en sociedad. En ese orden los seres y elementos morales  son los actos que tienen por norte el bien de la persona humana integralmente considerada y que siguen la regla general de hay que hacer el bien y evitar el mal. 

 

Igualmente, ese principio superior de perfección está determinado por el sistema social de un país o nación determinada que puede ser universalmente aceptado (como ejemplo tenemos que el homicidio en principio es un acto malo o inmoral) o solo en determinados Estados. Sin embargo, se debe entender que la existencia de ese principio permite la convivencia en sociedad y por ende debe ser acatado por la ciudadanía en beneficio del Bien Común.

 

Orden Jurídico

El orden jurídico es el conjunto de relaciones que deben mantener los elementos jurídicos con arreglo a un principio superior de orden legal y social que las determina. En efecto, y a diferencia del orden moral, los elementos jurídicos  son los actos o conductas humanas reguladas por la ley, que pretenden lograr un bien jurídico mayor y cumplir con el principio de dar a cada uno lo suyo o de justicia.

 

Su relación (orden moral y orden jurídico), radica en que ese principio superior de perfección que rige determinados actos humanos, en muchas ocasiones es plasmado en la ley y por ende se vuelve obligatorio. Esto no solo desde el punto de vista de la conciencia humana, sino de forma coactiva con todas sus consecuencias.

La Norma, el Deber y el Bien Jurídico

Continuando con el autor Luis María Olaso, toda norma impone un deber para conseguir un bien. Por lo tanto, en el orden de la actividad humana, se origina la siguiente ecuación:

Norma⇒Deber⇒Bien

En este sentido la ecuación puede variar, por cuanto si entendemos al bien como la razón y fundamento de la norma y del deber, la ecuación sería:

Bien⇒Norma⇒Deber

Ahora bien, la naturaleza del bien determina la naturaleza de la norma y del deber por ser el fundamento de los mismos. En este caso y si hablamos de moralidad y de orden legal, surgen las siguientes ecuaciones:

Bien Personal⇒Norma Moral⇒Deber Moral

Bien Común o Social⇒Norma Jurídica⇒Deber Jurídico

De todo lo anterior, es necesario comprender que en principio el hombre tiene libertad (moral) para realizar ciertos actos jurídicos. Antes de su decisión, no es obligado por el derecho, sino condicionado.  Por ejemplo: una persona no está obligada jurídicamente a contraer matrimonio, es decir puede o no hacerlo. Sin embargo, una vez realizado el acto jurídico, se originan un conjunto de consecuencias no solo desde el punto de vista legal, sino moral con su pareja y que deben ser cumplidas, mientras el mismo no sea disuelto.

 

En el caso venezolano lo encontramos en el artículo 137 del Código Civil, que establece de forma expresa que del matrimonio deriva la obligación de los cónyuges de vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente

La Moral Tradicional y el Derecho Moderno

Durante siglos y milenios, el ser humano se ha regido por una serie de principios morales que, con diversos matices, han sido universalmente aceptados. Como se afirma en la obra Constitución, Iglesia y Mundo actual  Nro. 7:

…Ni siquiera pensamos poner en tela de juicio el valor en sí de los principios morales comúnmente admitidos. Estamos persuadidos de que “en sí” son excelentes; y reconocemos que a ellos debe la humanidad en gran parte los progresos de cultura y civilización que ha realizado en el curso de milenios…

De manera que hay que reconocer que la moral tradicional, entendida como la que ha perdurado a lo largo del tiempo, ha permitido a la humanidad sentar las bases para la convivencia social en los Estados. La misma fue levantando poco a poco las barreras entre los hombres por aspectos económicos, sociales, políticos e inclusive sexuales. Así, se fue flexibilizando determinadas instituciones rígidas como el matrimonio, al estar en constante evolución.

 

Sin embargo, y desde el punto de vista del Derecho moderno, la moral tradicional ha tenido una gran crítica. Esta es que las instituciones, las leyes, las maneras de pensar y de sentir heredadas del pasado, no siempre se adaptan al actual estado de las cosas. De esta forma, se origina una disconformidad en el compartimiento y en las normas reguladas por este.

 

Es por ello y a pesar de su constante evolución, pudiera ocurrir como ocurre en el mencionado matrimonio igualitario, que los nuevos paradigmas no sean aceptados de forma universal y exista un choque de posiciones al respecto. Esto dejaría a manos de la ciencia jurídica moldear las bases que más se adecuen al bienestar social y colectivo en un momento determinado.

Conclusión

De todo lo expuesto podemos concluir que la principal relación entre la moralidad y el derecho radica en que la conducta humana se rige por una libertad limitada por aspectos morales para la realización de determinados actos jurídicos y que antes de tomar la decisión para su materialización, es condicionado por sus consecuencias jurídicas.

 

Asimismo, la moral pública o social es reflejada en muchos ordenamientos jurídicos y de forma coactiva obligan a la ciudadanía a su cumplimiento estricto. Esperamos haber sido claros y que te haya gustado nuestra explicación, nos vemos en una próxima oportunidad.

 

 

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