Los Convencionalismos Sociales y su relación con el Derecho

Abogado egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, mención Cumlaude, funcionario del Poder Judicial Venezolano con experiencia en Derecho Procesal Civil y coordinador academico en Handbook.

En el artículo del Derecho ¿Qué es y por qué lo estudiamos?, explicamos que el mismo conforme al ilustre Hans Kelsen, era una ordenación normativa del comportamiento humano. Es decir, un sistema de normas que regulan dicho comportamiento y las cuales son de carácter coactivo para la sociedad en donde son promulgadas.

 

Ahora bien, dentro de la vida social del hombre, existen normas que si bien no pueden considerarse jurídicas por su naturaleza, forman parte e influyen de igual modo en su conducta, siendo denominadas por la doctrina como convencionalismos sociales.  Debido a la necesidad de conocer sus fundamentos principales, hemos querido realizar el presente artículo. Esperamos les sea beneficioso.

Los Convencionalismos Sociales y su relación con el Derecho

Nociones Generales sobre los Convencionalismos Sociales

Siguiendo la doctrina del ilustre autor Luis María Olaso en su libro Curso de Introducción al Derecho-Tomo I, los convencionalismos sociales pueden ser definidos como:

Aquellas reglas que se manifiestan en forma de costumbre, y que se imponen en calidad de mandatos anónimos, como supuestos o requisitos de ciertas relaciones sociales en un grupo o círculo especial, sin aparato coercitivo que fuerce inexorablemente a su cumplimiento, pero con amenaza de sanción de repudio en la esfera colectiva donde vive el sujeto obligado por dichas reglas.

De la definición anterior, se puede afirmar que los convencionalismos sociales son en definitiva reglas o normas de costumbre de forma reiterada. Estas se imponen en forma anónima a la sociedad por presión de determinados sectores o grupos de la misma. Como ejemplo de ello, tenemos el caso de la moda, la cual en muchas ocasiones se sabe de dónde nació o quiénes la utilizaron en su oportunidad. Sin embargo, ninguno de estos obliga a nadie a seguirla, y aun así es impuesta en el grupo social.

 

De manera que, a pesar de que el origen no es anónimo, sí lo es el mandato o la fuerza que obliga a seguirla. La sanción o consecuencia de su incumplimiento es el repudio de la esfera colectiva donde es aplicada.

Caracteres Principales

Los principales caracteres de los convencionalismos sociales son:

Carácter Social

En efecto, para que pueda hablarse de convencionalismos sociales, debe existir un grupo o sector determinado en el cual son aplicados. Ya que los mismos no pueden darse en el hombre aislado (tal sería el caso de un náufrago en una isla solitaria o un ermitaño en el desierto, los cuales por su soledad no están subordinados a estas reglas).

 

Exterioridad

Los convencionalismos sociales son un aspecto puramente externo de la conducta humana. Tal es el caso de la moda, la cortesía, la urbanidad entre otros, los cuales se manifiestan de forma visible y evidente para el hombre.

 

Heteronomía

Al no ser dictados por la persona que los debe cumplir y al no requerir ninguna clase de reconocimiento interior de sus valores para acomodarse a sus exigencias, se afirma que son totalmente heterónomos.

 

Absoluta pretensión de validez

Los convencionalismos sociales no son meras insinuaciones o consejos. Es decir, exigen un sometimiento a sus reglas, sin tener en cuenta la voluntad de los obligados. Su sanción, insistimos, es el repudio social o la expulsión del que se atreve a violarlos.

 

Heterogeneidad

Son muy extensos, ya que abarcan una cantidad variada de aspectos de la vida social y serán diferentes dependiendo del lugar o su ámbito de aplicación.

 

Fijación dentro de un grupo social

Este elemento constituye uno de los caracteres más típicos de los convencionalismos sociales. El decoro, la decencia, la cortesía entre otros, son algo muy diverso según el círculo social de que se trate. Dependiendo del grupo, los mismos se encuentran arraigados en su conducta social.

Naturaleza

Recordando algunas palabras del autor García Maynez, determinar la naturaleza de los convencionalismos sociales es uno de los problemas más arduos de la filosofía jurídica.

 

A tales efectos, se han propuestos múltiples teorías para explicarla. La primera de ellas es la que niega la posibilidad de separar los convencionalismos sociales de la moral o del derecho. Es decir, niegan su existencia individual como orden normativo propio. La segunda el de los que afirman que los convencionalismos sociales son un orden normativo independiente de la moral y del derecho. La última cree en un orden normativo secundario, que si bien regula la conducta humana, no llega a tener los elementos básicos para ser un orden normativo principal.

 

Ahora bien, para el presente artículo hemos querido explicar la tercera teoría, también denominada como Criterio Axiológico, y que a nuestro juicio es la más acertada, veamos:

 

Teoría que concede a los convencionalismos sociales valor de un orden secundario

Afirman los defensores de esta teoría que para encontrar la diferencia entre convencionalismos sociales y Derecho, es necesario atender a los fines o valores de distinto rango en que éstos y aquéllos inspiran sus normas. En ese orden, en determinadas zonas de normas sociales de conducta, los fines o valores no son inherentes al contenido de las mismas. Así, tampoco están necesariamente unidos a ellas, sino que pueden añadirse transitoriamente o ser sustituidos dependiendo de las circunstancias. De manera que una norma puede pasar del campo jurídico al de los convencionalismos y viceversa.

 

Por ejemplo, los antiguos reglamentos de Venecia sobre el vestido de las damas, dejaron de ser normas jurídicas para convertirse en convencionalismos. Asimismo, un convencionalismo tan corriente como la manera de saludar, puede hacerse norma jurídica en determinados grupos de la sociedad, como el caso de los saludos militares. Sin embargo, es necesario entender que los bienes o valores propios de los convencionalismos sociales son de rango secundario. Por ende, no llegan a imponer auténticos deberes, ni la necesidad moral de su cumplimiento.

 

En efecto, el deber moral de esforzarse en conseguir la propia perfección, el deber jurídico de cumplir los contratos o de colaborar con el bien común, son deberes primarios y permanentes en el hombre, ya que la moral  y el Derecho postulan bienes necesarios para la vida en sociedad. En cambio, el observar tal o cual moda, el cumplir una etiqueta para asistir a una reunión o realizar determinadas conductas para estar en un grupo social determinado, son deberes relativos y transitorios que no pueden servir de base a normas auténticas, pero que a pesar de ello rigen la conducta humana.  

 

Resumen

A modo de resumen y siguiendo la línea de Luis María Olaso:

Los convencionalismos sociales no alcanzan el rango de auténticas normas ni prescriben auténticos deberes porque no van dirigidos a obtener bienes o valores primarios sino otros de tipo secundario, lo cual no impide que constituyan un orden de características propias, distinto y subordinado al moral y jurídico. 

Subordinación de los Convencionalismos Sociales al Derecho

Conforme a la teoría anterior, observamos que los valores morales y jurídicos, son claramente de rango superior a los que representan los convencionalismos sociales. De forma tal que estos últimos, por estar en un rango secundario, se encuentran subordinados a los primeros.

 

En ese orden, podemos afirmar que pueden existir convencionalismos sociales morales o inmorales (cuando se relaciona con criterios racionales de la moralidad) o jurídicos y antijurídicos (cuando se relaciona con los fines del derecho). La práctica de estos últimos puede estar limitada e incluso prohibida en determinados ordenamientos jurídicos.

 

Para entender esta relación, podemos traer a colación el bullying o acoso escolar En sus distintas modalidades, y a pesar de que para estar en determinados grupos sociales es necesaria su práctica, se encuentra prohibido en muchas legislaciones y repudiado a nivel internacional, por sus efectos a largo plazo en la víctima de este tipo de acoso.

Conclusión

De todo lo expuesto, podemos concluir que los convencionalismos sociales son reglas o normas de costumbre de forma reiterada, que se imponen en forma anónima a la sociedad, por presión de determinados sectores o grupos de dicha sociedad. Por su naturaleza, se encuentran subordinadas a la moral y el Derecho, por tener un rango secundario en el orden normativo de la conducta humana. Esperamos haber sido claros y que te haya gustado nuestra explicación, nos vemos en una próxima oportunidad.

 

 

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