Conoce la principal clasificación de las falacias - Discusión - Personas - Argumentos

Conoce la principal clasificación de las falacias

Actualmente, existe una larga distinción de falacias debido a los distintos métodos usados para su clasificación. Aristóteles, por ejemplo, identificó 13 tipos de falacias. Hoy por hoy, sobrepasan los 100 tipos. En el presente artículo ahondaremos en el sistema de clasificación de las falacias con más renombre. A saber, la categoría de falacias formales y no formales explicadas de manera conceptual en un artículo anterior y, a su vez, la subdivisión de cada una de ellas de forma breve y precisa.  Esperamos sea de ayuda.

 

Clasificación de las Falacias

Falacias formales

Afirmación del consecuente

Empezamos nuestra clasificación de las falacias con la afirmación del consecuente, también conocido como error inverso. Consiste en asumir que afirmando el antecedente sería válido afirmar el consecuente. Por ejemplo:

Si estoy dormido tengo los ojos cerrados, entonces si tengo los ojos cerrados debo estar dormido.

Negación del antecedente

En este caso, el razonamiento se fundamenta en que si se niega la premisa, automática y necesariamente se niega y considera como falsa la consecuencia. Por ejemplo:

Si estoy dormido tengo los ojos cerrados, pero si estoy despierto tengo que estar con los ojos abiertos. 

Falsa disyunción o silogismo disyuntivo falaz

Es un razonamiento en el cual al aceptar como cierto uno de los componentes de la premisa se niega o considera falso el otro de los componentes. Por ejemplo:

¿Te gusta irte de fiesta o te gusta estudiar? Te gusta irte de fiesta. Entonces no te gusta estudiar.

Falacias no formales

Falacias no formales de Atinencia

También se conocen como pertinentes. Esto debido a que se está en presencia de ellas cuando un argumento descansa en premisas que no son pertinentes para su conclusión. Por lo tanto, no puede establecerse  de manera apropiada su verdad. Este tipo de falacias se subdivide de la siguiente manera:

 

Argumento por la ignorancia o ad ignoratiam

Su error existe debido al argumento de que una proposición es verdadera sobre la base de que no se ha probado su falsedad, o viceversa. Sin embargo, la ignorancia sobre cómo probar o refutar una proposición no establece su veracidad o falsedad. Por ejemplo:

El senador nunca ha sido tocado por un escándalo. Por lo tanto debe ser un hombre incorruptiblemente honesto.

Argumento de apelación inapropiada a la autoridad o ad verecumdiam

Tiene lugar cuando se hace apelación a personas expertas sin credenciales legítimas de autoridad en la materia objeto de discusión. Apelar a una autoridad se considera inapropiado si la persona no está cualificada para emitir opinión de experto; las autoridades en el campo no están todas de acuerdo o, la autoridad citada no estaba hablando con seriedad. Por ejemplo:

El economista John Kenneth Galbraith sostiene que una política monetaria austera es la mejor cura para la recesión. En este caso, aunque Galbraith es un experto, no todos los economistas están de acuerdo con ese punto.

Pregunta compleja

Consiste en formular una pregunta de manera que se presuponga la verdad de alguna conclusión implícita de la misma. Es decir, presupone respuesta exacta de algo que en principio no fue preguntado. Es generalmente usada por abogados y políticos. Por ejemplo:

¿Ha dejado ya de golpear a su esposa?, ¿Dónde escondió el dinero que robó?, ¿Diga usted por qué está a favor de la libertad de prensa y de la legislación sobre el ejercicio del periodismo?

 

Argumento contra el hombre o ad hominem

En nuestra clasificación de las falacias estas, se refieren a un ataque falaz dirigido no contra la conclusión que se desea negar, sino contra la persona que la afirma o defiende. Existen dos formas principales de este tipo de ataque. Por una parte el abusivo, donde se ataca directamente al individuo que emite el argumento. Por otra parte, el circunstancial, en el cual se ataca la relación entre la persona que emite el argumento y sus circunstancias. Por ejemplo:

Ad hominem abusivo: Dices que Dios no existe, pero solo lo dices para estar a la moda.

Ad hominem circunstancial: Debemos descartar lo que dice el Premier Klein sobre los impuestos porque a él no lo afectará el alza.

Por accidente

Consiste en aplicar una generalización verdadera a casos particulares con los cuales no tiene correspondencia. Es decir, se utiliza una regla general en circunstancias excepcionales en las que la regla no debería aplicarse. Por ejemplo:

Es bueno devolver las cosas que nos prestan, así que deberías devolver ese rifle automático al psicópata que te lo prestó.

 

Por causa falsa

Ocurre cuando se identifica como causa de un evento un fenómeno que realmente no ha sido demostrado como causa del mismo. Por ejemplo:

La inmigración de Ontario a Alberta aumentó. Poco después el gasto en ayuda social también aumentó. Por lo tanto, el aumento en la inmigración causó el aumento en la ayuda social.

Por petición de principios o petitio principii

Consiste en suponer la verdad que se quiere probar. Con frecuencia su formulación termina por oscurecer el hecho de que en una de las premisas se encuentra de manera implícita la conclusión. Por ejemplo:

Sabemos que Dios existe ya que la Biblia lo dice. Lo que dice la Biblia tiene que ser cierto, ya que Dios mismo la escribió y Dios nunca miente. En este caso debemos aceptar que Dios escribió la Biblia para poder estar de acuerdo con la conclusión.

Argumento ad populum

Tiene lugar cuando se intenta ganar aceptación de una afirmación apelando a un grupo grande de personas. Se caracteriza por usar lenguaje emotivo para inducir la ira o el odio. Por ejemplo:

Por miles años la gente ha creído en Dios y en la Biblia. Esta creencia ha tenido gran impacto en sus vidas. ¿Qué otra evidencia necesita de que Jesús es hijo de Dios? ¿Está tratando de decirme que toda aquella gente es tonta y está equivocada?

Argumento a la piedad o ad misericordiam 

También se conoce como súplica especial. Consiste en apelar al sentimiento de piedad de la audiencia para lograr un sentimiento emotivo en ellos y que consecuentemente acepten la conclusión. Por ejemplo:

Yo no maté a mis padres con un hacha. Por favor no me condenen; ya estoy sufriendo mucho siendo un huérfano.

Argumento a la fuerza o ad baculum

Este tipo de falacias se conoce por ser una amenaza sutil dirigida a lograr un determinado asentimiento. Es decir, se usa la fuerza diciéndole a la persona que habrán consecuencias desagradables si no está de acuerdo con lo planteado. Por ejemplo:

Será mejor que estés de acuerdo con la nueva política de la compañía si deseas mantener tu trabajo.

Argumento de conclusión inatinente o ignoratio elenchi

Tiene lugar cuando la conclusión que se establece es diferente a lo que se debería probar, por tanto se incurre en un nuevo error de razonamiento. Por ejemplo:

Deberías apoyar la nueva ley de vivienda. No podemos tener tanta gente viviendo en las calles. Hay que abaratar la construcción. Ante este ejemplo, podríamos estar de acuerdo en que la construcción de viviendas es importante y a la vez estar en contra de la Ley de viviendas.

 

Falacias no formales de ambigüedad

En la clasificación de las falacias, estas tienen lugar cuando contienen palabras o frases ambiguas cuyos significados cambian con el curso del argumento. Es a este tipo de falacias al que se le conoce como sofismas:

 

De equivoco

Consiste en usar equivocadamente una palabra o frase de manera accidental o deliberada. Tal equivoco se fundamenta en los diferentes significados que pueda tener la misma dentro del contexto del argumento. Por ejemplo:

María es una abogada exitosa y Juan nada, por lo tanto, Juan es nadador.

De anfibología

Un enunciado es anfibológico cuando su significado es indeterminado dada la forma en que se combinan las palabras. Consiguientemente, este subtipo de falacias ocurre cuando se argumenta a partir de premisas cuyas formulaciones son ambiguas a causa de su construcción gramatical. Por ejemplo:

Fui a comprarme un abrigo a la tienda y después al cine, te dejé dicho que me alcanzaras. En ese caso no queda claro si se le debe alcanzar en la tienda o en el cine.

De acento

Tiene lugar cuando existe un cambio de significado que surge a partir de cambios de énfasis en las palabras o en sus partes resultando engañoso y no válido. Es común detectarlo en publicidad, amarillismo en prensa de ofertas de viajes.

 

De composición

Este tipo de argumento consiste en atribuir las propiedades de las partes a un todo.

Cada una de las canciones del álbum dura menos de una hora. Por tanto, el disco dura menos de una hora.

De división

Terminamos nuestra clasificación de las falacias las de división, en contraposición con el tipo anterior, consiste en argumentar falazmente que lo que es verdad de una totalidad, también lo es de cada una de sus partes. Por ejemplo:

Este es un libro muy largo, por tanto todos sus capítulos deben ser largos.

 

Conclusión

Como vemos, son muchas las diferencias entre los tipos de falacias. De ello se deriva la necesidad de entender su funcionamiento, para no incurrir en errores al expresarnos y así no ser engañados dentro de una comunicación directa o indirecta. En este artículo solo explicamos la categoría más conocida de la vasta clasificación de las falacias. Por tanto, la clave se encuentra en estar atentos en la estructura de los razonamientos, la relación premisa – conclusión y el claro significado de los términos.  Esperamos les haya gustado el presente artículo y hasta una próxima oportunidad.

 

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