¿Cómo se extinguen los actos administrativos? Averígualo aquí

Abogado egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, mención Cumlaude, funcionario del Poder Judicial Venezolano con experiencia en Derecho Procesal Civil y coordinador academico en Handbook.

En el artículo de la clasificación de los actos administrativos, explicamos que los actos administrativos son aquellas declaraciones o manifestaciones de voluntad de la Administración Pública o de los órganos del Poder Público en ejercicio de sus funciones, ya sea para manifestarse sobre actuaciones inherentes a ese órgano o para el resguardo de los derechos e intereses de los administrados. Sin embargo, los efectos jurídicos de ese tipo de actos pueden concluir o extinguirse por determinadas causas establecidas en la ley. La doctrina ha denominado a esto como extinción de los actos administrativos y debido a su relevancia jurídica será objeto de estudio en el presente artículo. Esperamos les guste.

Extinción de los actos administrativos

Nociones Generales

Siguiendo la doctrina del ilustre autor Eloy Lares Martínez en su libro Manual de Derecho Administrativo, todo acto administrativo está destinado a producir los efectos jurídicos queridos por el órgano que lo emana. Dichos efectos concluyen, normalmente, de forma inmediata al ejecutarse el contenido del acto, y en determinados casos, al transcurrir el tiempo establecido en el propio acto. En ambos casos puede afirmarse que el acto administrativo se ha extinguido por el cumplimiento de su ciclo normal. Es decir, el acto se ha consumado.

 

El ejemplo más claro de lo anterior son las autorizaciones administrativas otorgadas a los dueños de determinados terrenos para efectuar la tala de vegetación existente en los mismos. Una vez talado el bosque, la autorización se extingue por agotamiento o consumación.

 

Ahora bien, algunos actos administrativos tienen una duración indefinida. Así pasa con los reglamentos y las autorizaciones de eficacia continuada, como la que se le concede al Ejecutivo Nacional para el funcionamiento de un banco. En estos casos, los efectos de esos actos pueden ser suprimidos por nuevas decisiones de la propia administración, en el ejercicio de sus atribuciones.

 

Otras excepciones

También puede ocurrir que la administración advierta, después de dictado un acto administrativo, que el mismo posee una irregularidad jurídica, o que había en el acto desde su origen vicios de mérito, o que en razón del cambio de las condiciones de hecho o nuevas exigencias del interés público, sea conveniente poner fin a los efectos del acto. En todos estos casos, ya sea de oficio o a instancia de parte, puede existir un nuevo acto administrativo que extinga la fuerza jurídica del primero y que encuadran en lo que la doctrina ha llamado como Autotutela administrativa.

La vía administrativa y la Vía Judicial

Cabe entender que siempre que una providencia administrativa ponga fin a la fuerza jurídica de un acto administrativo, se afirma  que el mismo se ha extinguido por vía administrativa. En algunas ocasiones, los vicios que adolecen el acto no dañan totalmente su contenido, sino algunas partes de él. En virtud de ello, la Administración Pública puede resolver no declarar la extinción del acto, sino su corrección o modificación.

 

Igualmente, la supresión de la fuerza jurídica de un acto administrativo puede ser declarada por los órganos jurisdiccionales de lo contencioso administrativo por razones de legitimidad. Sin embargo, los juzgados actúan en base a peticiones o demandas incoadas por los administrados en beneficio de sus derechos e intereses. En estos casos, cuando el administrado solicita la nulidad de un acto administrativo, se dice que hace uso de la vía judicial o jurisdiccional.

El Principio de Autotutela Administrativa

Como observamos supra, la Administración Pública tiene la potestad, ya sea de oficio o a instancia de parte, a declarar la extinción o reforma de los actos administrativos que considere total o parcialmente viciados por razones de mérito o legalidad. Algunos autores, como Zanobini, lo han denominado como el principio de Autotutela de la Administración Pública. Según dicho autor, este poder tiene el mismo fundamento que el principio de la ejecutoriedad de los actos administrativos.

 

Así como la voluntad de la Administración Pública se impone sin mediación de los juzgados, cuando se trata de dar ejecución a sus actos, dicha voluntad se basta a sí misma. Esto se realiza sin necesidad de intervención jurisdiccional, cuando por una u otra razón declara la revocación o reforma a sus propios actos. 

 

Las decisiones administrativas relativas a la supresión o modificación de actos anteriores deben ser acatadas por todos los órganos de la Administración y su obediencia se impone a los particulares, sin perjuicio del derecho que corresponde a quienes se consideren agraviados de pedir a los tribunales competentes que se declare la nulidad de la revocación o reforma, lo que implicaría el mantenimiento del acto anterior sin daño alguno. Estas decisiones pueden reducirse a las siguientes categorías:

 

Revocación por mérito

Es la declaración de la autoridad administrativa mediante la cual por razones de conveniencia, se suprimen los efectos de un acto administrativo. Normalmente dicha conveniencia responde a intereses colectivos y de interés público, que hacen indispensable la extinción del acto.

 

Revocación por ilegalidad

Es la decisión emanada de la Administración Pública que declara la invalidez de un acto administrativo por infracción de una regla de derecho. Así en este caso, la Administración se anticipa a una posible sentencia declarativa de nulidad de ese acto por ilegalidad.

 

Reforma

Se entiende por reforma del acto administrativo, a la declaración de una autoridad administrativa en virtud de la cual se modifica o se corrige un acto cuyos vicios afectan parte de su contenido. Es decir aquellos anulables o de nulidad relativa.

 

Declaración de caducidad

Es la declaración de la autoridad administrativa mediante la cual se suprimen los efectos jurídicos de un acto administrativo, en virtud del incumplimiento del beneficiario en las obligaciones a su cargo, derivadas de aquel en un lapso determinado por la ley.

 

Un ejemplo sería en el caso venezolano, el artículo 17 de la Ley de Propiedad Industrial, en la cual se establece que la patente de invención quedará sin efecto, entre otras causas, cuando el titular de la patente haya dejado transcurrir dos (02) años, contados desde la fecha de su expedición, sin explotar en Venezuela el  invento que las ha motivado, o cuando se interrumpa la explotación por un tiempo igual, salvo caso fortuito o fuerza mayor, debidamente comprobado ante la Oficina de Registro de la Propiedad Industrial.

 

Declaración de decaimiento

Es la disposición de la autoridad administrativa que pone fin a los efectos jurídicos de un acto administrativo en razón de haber desaparecido las condiciones de hecho o de derecho legalmente necesarias para la formulación y subsistencia del acto.

 

Santi Romano, y otros autores italianos, han denominado esa causa de extinción invaliditá successiva, esto es, invalidez ulterior de los actos administrativos. Esta invalidez, según los referidos autores, se configura por la desaparición de algunos de los presupuestos que fueron necesarios para dictar el acto. Dichas razones pueden ser por legitimidad o de oportunidad, en donde por garantía del orden público, pudiera ser peligroso la existencia del acto administrativo.

Conclusión

De todo lo anterior, podemos concluir que la extinción de los actos administrativos puede ocurrir de distintas formas y maneras, ya sea de forma inmediata al ejecutarse el contenido del acto, por transcurrir el tiempo establecido en el propio acto o por actuación del principio de Autotutela Administrativa (de oficio o a instancia de parte), a través de las distintas figuras jurídicas explicadas en el presente artículo y que se recomienda profundizar, en aras de comprender las actividades de la Administración en la revisión de sus propios actos. Esperamos haber sido claros y que te haya gustado nuestra explicación, hasta una próxima oportunidad.

 

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